Chau, chau, adiós
  • 25 de octubre de 2021


Boca se despidió del torneo con pena y sin gloria, sin luchar, casi sin pelear, entregando la utópica idea de pelearle el torneo a River. El equipo de Battaglia volvió a fracasar como en el monumental, dejando muchas dudas para el futuro.



Lamentablemente es la segunda vez que el equipo no da la talla en un partido importante y decisivo. Boca fue una réplica de lo que mostró en la cancha de River con un agravante, jugó con 11 todo el partido, acá no hubo ningún árbitro que te perjudicó, y sin embargo Boca fue un horror, no generó ni siquiera una chance de gol en todo el partido. Las dudas caben para todos, me imagino en el consejo de fútbol, por el entrenador, al que todos queremos que le vaya bien, pero la realidad es que mandan los resultados, ahora deberá ser campeón de la copa Argentina, y clasificar por la tabla general a la Libertadores 2022 para tener chances de ser renovado en su cargo. 
Por el lado de los futbolistas, hay ciclos que ya tuvieron mil oportunidades, y que en mi opinión, no dan para más, los casos de Fabra, Pavón y Almendra, que encandilan en algunos partidos de local, y desaparecen en encuentros calientes de visitante, terminan siendo siempre lo mismo, ni Pavón fue Caniggia, ni Almendra se convirtió en Pogba, ni Fabra en Clemente Rodríguez . Diga lo que diga Riquelme, su Boca no posee jerarquía, el consejo de fútbol deberá hacer una dura autocrítica, invirtió cerca de 15 millones de dólares en el libro de pases, y el único que dio algo distinto fue Ramírez.
Boca fracasó feo y fuerte en Liniers, ante un muy buen equipo construido por Pellegrino, y no fue una derrota más.

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