HISTERICOS
  • 25 de noviembre de 2021


Boca vivió una noche descontrolada, desde la pelea de Pavón con Zambrano, la expulsión infantil de Izquierdoz, el juego brusco, las protestas airadas, las declaraciones de Battaglia, en el medio de una nueva derrota en un clásico.



Sebastián Battaglia cometió un error no forzado, metió siete cambios en un clásico que podía asegurar la clasificación a la Libertadores 2022. Porqué? Si a Boca le quedaba un compromiso importante en la Liga profesional, era este en Avellaneda contra Independiente, el DT de Boca podía rotar con Newells, Arsenal y/o Central Córdoba, de acá a la final de la copa Argentina, nunca en el partido de anoche en la cancha del rojo, jamás. Encima ganó Estudiantes, además se metió en la pelea Independiente otra vez, y ya ni siquiera tenes asegurada la plaza a la copa por la tabla general anual. Salió todo mal. Lo más sorprendente es que si hay un capital que tiene el entrenador xeneize, es conocer la identidad del club, saber sus prioridades, y entender en que partidos se puede rotar, y cuáles son aquéllos en los que hay que poner todo. Entonces, porque está decisión incomprensible que nadie entiende, sólo Sebastián lo sabe, puede que sea el miedo a alguna lesión, pero no se puede vivir temeroso, porque las lesiones pueden ocurrir en el momento más inapropiado e impensado. La imagen final del equipo descontrolado es fea, lástima el liderazgo de Battaglia, ya atacado por el microgate. En el juego de la oca permanente que es el futuro del entrenador de Boca para el año que viene, en la cancha de Independiente retrocedió por lo menos dos casilleros.

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