La revancha de la vida
  • 31 de diciembre de 2019


La justicia divina siempre llega, en la vida solo hay que tener paciencia, saber esperar. Miguel Ángel Russo tardó 12 años en volver al club, pese a ser uno de los tres integrantes del grupo selecto de entrenadores campeones de América con Boca



El tipo no paró nunca desde aquel despido, tras perder con el Milán en el 2007. Siempre buscó revancha, en grandes de verdad como San Lorenzo y Racing, pero también en sus grandes amores de toda la vida, Rosario Central y Estudiantes de La Plata. Alternó buenas y malas, peleó campeonatos, ascendió al canalla, perdió finales, lo echaron y se fue, jamás habiendo traicionado sus convicciones, laburando al máximo y siendo profesional 100 x 100. Se reinventó en Colombia y fue campeón dos veces. Ganó su partido más difícil, el de la vida, recuperó la salud, se convirtió en ejemplo, y sus campeonatos lo pusieron en el candelero otra vez. Disputó dos veces la Libertadores contra el River de Gallardo en el 2018, con Alianza Lima en fase de grupos, y con Cerro Porteño en cuartos de final, en ambas ocasiones fue eliminado. Seguro esas experiencias le sirvieron para lo que viene, la copa 2020 con Boca, la necesidad de ganarla, y terminar con las derrotas frente a River. Miguel no le escapó a la presión en su presentación, fue ambicioso, conoce el mundo Boca, y sabe que la hinchada quiere la séptima. 
Ahora vendrá lo más difícil, entrenar y armar el mejor equipo para lograr el objetivo. Habrá que tomar decisiones antipáticas, sacar del club algunos futbolistas, y tratar de reforzar el equipo en medio de una economía más que complicada en la Argentina. Russo también deberá expresarse sobre el caso Tevez, si lo quiere o no en su Boca. Hay algo de lo que no tengo dudas, Miguel se merece todo lo mejor, todo el éxito del mundo, ojalá lo tenga.

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