Rajado
  • 17 de agosto de 2021


Ni siquiera eliminar dos veces a River por penales le alcanzó a Russo para cumplir su contrato con Boca. Los resultados y el rendimiento es tan malo que Román decidió echarlo. Por supuesto que las culpas son compartidas, pero....



La historia es conocida, los dirigentes no se echan por sus errores, así como los presidentes de una Nación cambian ministros en una crisis, los clubes de fútbol cesan a un director técnico cuando el agua les llega al cuello y comienza la bronca de los hinchas. El consejo de fútbol le complicó la vida al entrenador desde el primer día con sus conflictos permanentes con jugadores que eran vitales para el DT, por ejemplo Junior Alonso, Pol Fernández y Carlos Tevez. Riquelme prometió a Cavani para está Libertadores, pero luego  trajo a Briasco y Orsini, que arribó lesionado. Se lesionó Salvio y no lo reemplazaron, se fugó Villa, Cardona te dejó en banda contra el Mineiro, demasiados problemas para exigirle al DT un funcionamiento de excelencia. Boca Juniors gastó en este libro de pases 13 millones de dólares, 1300 millones de pesos, para construir un equipo que no patea al arco, increíble por donde se lo mire. Siempre se puede jugar mejor, por supuesto, y claro que hay responsabilidad del técnico, pero el armado del plantel por parte de Bermúdez y compañía fue penoso, dicen apostar por los chicos, pero a la vez tapan a los juveniles, a Weingandt con Advíncula, a Varela con Rolón, a Medina y Almendra con la llegada de Ramírez.
Ahora es el turno de Battaglia, se apresuraron los tiempos, el proyecto a futuro debe ser hoy, los partidos de urgencia ante Banfield y San Lorenzo, potenciaron al DT de la reserva, su equipo juvenil demostró una idea de juego y una calidad de la que adolecía la primera división. Por supuesto que la exigencia será muy distinta a partir de hoy, Boca exige ganar siempre, y Sebastián, el futbolista más ganador de la historia del club, lo sabe mejor que nadie. Es una oportunidad de oro, ganando tres partidos en la Copa Argentina será campeón, clasificará a la Libertadores del año que viene, y se gestionará su continuidad para el 2022, en cambio, si la victoria no le sonríe, ya sabemos cuál será el futuro de Boca, comenzarán a sonar nombres como los de Eduardo Domínguez, Heinze, Almirón, Palermo o Guillermo. La moraleja que deja la novela Russo es que Riquelme te acompañará hasta la puerta del cementerio, pero si su figura comienza a ser cuestionada, rajará al que tenga que echar, nunca será él, el que pague el precio ante el hincha de Boca. A cualquier técnico, incluido Battaglia, le costará horrores convivir con Román, tener una libertad del 100 x 100 para armar el equipo. Volviendo a Russo, no merecía este final, después de dos títulos y dos eliminaciones ante River, merecía terminar la copa Argentina, pero Miguel ya sabe como es el fútbol, son momentos, y son decisiones.

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