OPINIÓN




No sólo le faltó el respeto a los más de 15 millones de hinchas de Boca, sino también a ex capitanes de la talla de Bermúdez, Rattin, Marzolini o Navarro Montoya. Evidentemente, cinco años no le sirvieron para entender el lugar que ocupaba.

La Copa de la superliga es un torneo forzado, no hay dudas. Su primer fin de semana fue muy flojo, de eso tampoco. Esto nace del mamarracho que dejo Grondona, un torneo impresentable de 30 equipos.

La hipocresía que rodea al fútbol lo condena, la realidad marca que tiene razón, los entrenadores argentinos viven cuestionados, estresados y al borde de un ataque de nervios.

Todos los grandes equipos de la historia han repetido sus 11 titulares de memoria en los grandes desafíos. Napoleón no cree en este axioma y cambia, siempre cambia.

Ni que los árbitros le regalen penales, como el segundo de ayer. Por ahora son todos solistas, si Alfaro los transforma en orquesta, Boca será temible.

Mientras Menotti sueña con una Selección local, Scaloni pasea por Mallorca en bicicleta. Aguero vuelve a fallar en un momento decisivo, pero los sabios del fútbol insisten en que no hay otro nueve como él. Faltan dos meses para la Copa América.

El partido de mañana con Jorge Wilsterman, es la primera de varias finales que afrontará Boca, luego vendrá Rosario Central por la Supercopa, la Copa de la superliga y la Copa Argentina, se impone definir un 11 titular.

Gallardo quedó expuesto, inmolarse por un arquero que llegó hace 2 años, y nunca brindó seguridad, ya es un capricho del técnico, River la victima.

De la mano de Leo y Suarez, Barcelona sentenció la liga, la resistencia de Oblak fue heroica, los cambios del Cholo, audaces como nunca, a pesar de ser muy digno, el Aleti se quedó sin nada.

Es una gran oportunidad para dejar de lado la insoportable grieta entre Boca y River, premiar a los que hacen las cosas bien y que sea un torneo muy federal.