OPINIÓN




El equipo de Napoleón ya dejó su huella, entró en la historia, pasarán los años y hablaremos de sus títulos, sobre todo de la histórica final del Bernabéu. Se metió definitivamente entre los grandes elencos del fútbol argentino.

Vuelve a Independiente un hijo dilecto del club, uno de los preferidos del hincha, por el inolvidable gol y título ante Boca con el Tolo Gallego, última consagración de Liga local del equipo allá por el 2002. Ahora, la responsabilidad es diferente.

Carlos Bianchi hizo famoso el estado de siesta en el fútbol cuando no quería dirigir. Hoy, su hijo futbolístico, lo emula desde la vicepresidencia. Hace dos semanas que triunfó en las elecciones y su gestión no posee ninguna flor.

Riquelme goleó en las urnas, llegó el momento de armar el nuevo Boca. Alfaro se fue solo, como el caballero que es, no habrá desgaste. Miguel Ángel Russo, campeón de la sexta libertadores, pica en Punta para arrancar la pretemporada en enero.

El club de la ribera emula a la sociedad argentina en la previa de las elecciones del 8 de diciembre. A los hinchas de Boca hoy los divide todo: Riquelme, Angelici, Tevez y Alfaro. El equipo no mantiene la paz, ni tampoco un resultado favorable.

Media hora de magia del colombiano en Rosario, fueron la prueba de lo que hubiese necesitado River en Lima. Para defenderse con la pelota, nada mejor que Quintero, está vez Napoleón quedó expuesto. Poner al pibe Alvarez fue inentendible.

River se aprestaba a festejar su quinta Libertadores en el Monumental de Lima, pero algo olía mal, por eso Gallardo clamaba apoyo a sus hinchas. La historia no estaba cerrada, algo se percibía en el ambiente mientras el Fla iba e iba...

El DT de Boca está dispuesto a todo por conservar su trabajo el año que viene. No se salva nadie: ni periodistas, ni árbitros, ni el VAR, ni los colegas que hacen lobbie para sacarle su empleo. Se aferra a la punta del torneo para sobrevivir.

El Pampa fue el mejor lejos de los tres últimos entrenadores del ciclón, pero como no tenía prensa ni marketing, no le reforzaron y lo des trataron para obligarlo a renunciar. Las apuestas de moda los llevaron al infierno de ayer.

Al entrenador de Boca solo lo sostendrán hasta fin de año, los buenos resultados que pueda sacar con su equipo. Ninguna conferencia de Burdisso, ni declaración de Angelici, ni acción alguna de un futbolista, que no sea ganar y finalizar el año primero.